miércoles, 24 de abril de 2013

Razón, lógica, realidad y verdad

La verdad es la concordancia entre lo que se dice y la realidad.
Esta computadora tiene teclado. Esta afirmación es claramente cierta.
Esta definición, supone que la visión de la realidad es compartida por el grupo, ya que en caso contrario, nunca podríamos llegar a "la verdad". Si en lugar de referirnos a elementos concretos, nos referimos a sensaciones, la cosa se complica. 
En momentos en los que se acomoda la observación de la realidad para adecuarla al marco ideológico que utilicemos para el análisis, debemos preguntarnos entonces, adonde queda la verdad.
En realidad, esto sería interesante si fuese importante conocer la verdad sobre nuestra situación.
Mucho se discute sobre la realidad objetiva y la subjetiva. Estas no son más que cuestiones semánticas que carecen de importancia, ya que lo único que podemos analizar es lo que percibimos en tanto sujetos, por lo que detenernos a buscar una realidad objetiva es simplemente una pérdida de tiempo. Es decir, nunca podremos ver objetivamente la realidad, ya que nosotros como sujetos intervenimos en ella. Esto se verifica simplemente al ver que la observación que hacemos siempre estará realizada utilizando el prisma de nuestros conocimientos, valores y creencias. Por lo tanto, dos personas con diferencias en estos tres elementos, verán realidades diferentes.
Creo que sería injusto decir que uno tiene razón frente al otro.
Por otro lado, si tomamos como cierta la existencia de la realidad más allá del sujeto que la observa (lo que en definitiva es incomprobable), podemos llegar a la conclusión, que dependiendo del background de cada sujeto observador, se llegará a distintas verdades. Si en el grupo hay coincidencias en el tema a tratar, se llegará a una verdad que será válida para ese grupo, pero que no tendrá ese valor para otro grupo.
La problemática de este asunto, reside en que, a partir de la observación de la realidad y de la construcción de verdades, se llega a diagnósticos diferentes.
Según este razonamiento, no habría entonces, verdades universales.
Por otro lado, nos encontramos en forma cotidiana con acuerdos generalizados sobre ciertos asuntos que no nos generan duda.
Ejemplificando, podría decir que determinado perro es blanco. Cualquiera que lo vea, también coincidirá en eso. Cerrado el caso entonces, eso sería verdad. Podemos hacerlo más complejo y consultar a una persona ciega, quién no coincidirá con nosotros, más allá de que el perro siga siendo siempre del mismo color.
También podemos decir que el color depende de  la luz y que según como la refleje es el color que percibiremos, con lo cual no podemos determinar en forma absoluta el color del objeto, sino en relación a la luz. No es lo mismo el color que refleja un objeto a la luz del sol, frente a la luz blanca de un hospital o la luz cálida de un dormitorio.
Para el caso de los objetos materiales, no se generan mayores conflictos, ya que la concordancia entre el objeto y lo que vemos, es generalizada. Salvo la incapacidad que tenemos los hombres para diferenciar colores como obispo, ciruela, morado y todas esas creaciones que utilizan las mujeres, simplemente para confundirnos.

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